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"Mi viaje"

 
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RONNYX
Doctor/a love


Registrado: 18 Feb 2006
Mensajes: 494
Ubicación: valencia

MensajePublicado: Mie May 24, 2006 22:01    Asunto: "Mi viaje" Responder citando

Andrea, aquí está ese relato que te prometí. Gracias a Boogienights y a Miguel Ángel-magnífico profesor y amigo-y gracias a los lectores de Petardas.

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“Mi viaje”

Eran las doce de la noche y yo ya estaba nervioso. Se acercaba la hora de irse, era un viaje que me había costado mucho de conseguir y estuvo a punto de irse todo al traste por culpa, de quien sino, de eso que nos hace tan difícil la vida: el dinero. Al final conseguimos la pasta gracias a un buen amigo. Me despedí de mis padres el día anterior porque estos se fueron a pasar unos días al pueblo de mi madre, cerca de Cuenca. Ahora tocaba despedirse de mis abuelos que con todo el cariño del mundo me habían preparado una tortilla de patatas, buenisima, para el viaje, y café además de leche caliente para no dormirnos y desayunar antes de llegar a Taizé.

Ya era la hora esperada, yo todavía no me lo creía, incluso estando ya sentado en el coche, pensando que me olvidaba algo como siempre nos pasa cuando salimos de viaje, hice ni se sabe cuantos viajes piso arriba piso abajo; porque cuando vas dos en un coche piensas, voy en coche, por lo tanto, me cabe de todo en la maleta, es decir que llené medio maletero yo solito, mas aparte la comida que habíamos comprado.

Ese día había trabajado poquisimo, con los nervios del viaje, no podía ni trabajar, no siempre se hace un viaje de 12 horas, o más, para ir a Francia. Al quedarme solo también tuve que aprovechar el tiempo para relajarme un rato; y lo mejor que pude hacer para relajarme a falta de alguien con quien practicar sexo, fue ponerme una de mis mejores películas porno, mucho tío bueno, con pollones enormes, y todo lo necesario para hacerse un buen pajote. No se las veces que me masturbé, allí sentado frente al ordenador mirando como esos tíos follaban y se corrían en sus caras para luego tragárselo todo.

Ya era la hora de pasar a por mi amigo, él vive en Xirivella, yo soy de Alcàsser un pequeño pueblo recordado siempre por la tragedia que ahora no es momento de recordar. Él se llama Dainius, por el nombre se puede deducir que no es español, nació en Lituania, y desde hace varios años vive en España con su madre. Cuando llegué a su casa allí estaba esperándome, con otro gran maletón, que colocamos como pudimos en el maletero del coche.

Poco tiempo después estábamos en la carretera hablando de que no nos podíamos creer que estuviéramos rumbo a Francia, para mí, ir en coche al extranjero era algo novedoso, aunque ya había estado anteriormente en Francia, y fui en autobús, pero no es lo mismo. Ahora se trataba de mi coche y por nuestra cuenta. Yo sin tener idea de cómo serian las carreteras y todo lo demás, pero mi amigo ya se había cruzado Europa varias veces para ir a su país. Todo el camino fue normal, hablamos de sexo, como no, comentamos cosas de nuestras vidas, de la vida de los demás y nadie mas sabe de cuantas cosas más.

Al principio llevaba yo el coche, hasta no sé dónde, para luego pasarle el relevo al otro, y un poco antes de la frontera lo cogí yo. Fue otra experiencia pasar la frontera. Es muy fácil pasarla en Europa, no había nadie, así que seguimos camino hasta llegar a una de las tantas paradas para descanso que hay en todas las carreteras francesas, no como las españolas, éstas, no todas, disponen de aseos, teléfonos, agua potable, y mesas para merendar, comer... Nosotros nos quedamos en el coche durante tres horas para dormir y luego comer.

Llegamos a Taizé, aquello es un campamento religioso. Allí pueden ir todos los que quieran para participar en talleres, coloquios, charlas; acerca de la existencia o no de dios, de la fe y muchas mas cosas. El campamento está abierto para todos, para todas las religiones, aunque éste es dirigido por un grupo de monjes católicos.

Lo mejor era la cantidad de hombres y mujeres que había allí, a mí me interesaban los hombres, altos, rubios, muchos rubios, con melena rubia, morena, mayores, jovencitos, uno se pone enfermo y cachondo sólo de pensarlo.

Las duchas fueron una de nuestras perdiciones, ya que éstas tenían agujeros por donde podías ver al de al lado. Íbamos a las duchas cuando salían de misa, ya que allí se reza tres veces al día, excepto nosotros. Estaba yo observando como un chico rubio, alto y con melena, se dejaba caer el agua tibia por toda la piel, una piel blanca, blanquisima, podías ver como se enjabonaba su cuerpo, como poco a poco empezaba a tocarse sus partes intimas y como su pene se iba poniendo cada vez más erecto, y el mío también. Yo, al igual que él, empezaba a tocarme, y mi polla cada vez se ponía mas dura y más dura, daba un morbazo, es algo increíble. Sólo con el morbo de poder ser pillado en cualquier momento, aumentaba mi excitación. El muchacho ya tenia toda la polla empalmada era enorme, muy grande; daban ganas de romper la mampara de madera que nos separaba y poder agarrársela y chupársela hasta que explotara y derramara su semen en mi boca. El chaval empezó a masturbarse arriba y abajo, cada vez mas deprisa y más, pude escucharle cómo soltaba algún que otro gemido, hasta que al final, lanzo una cañonada de semen. Ahí sí que le pude oír, gemía de placer y arqueó su espalda un par de veces para poder expulsar todo el semen. Al mismo tiempo empecé a correrme, yo no pude aguantar y solté un alarido, tuve que apartar la vista de inmediato para no ser visto, pero ya me había corrido, nuestro semen se juntó cuando el desagüe común de los dos se lo tragaba todo, vaya desperdicio, pero qué placer, qué gusto. ¿Sabría el que yo estaba mirando? Esto aumentaba mi morbo. Al salir pude verle con tan sólo una toalla en la cintura, nuestras miradas se cruzaron, y me sonrió, yo me sonrojé, ¿qué significaba esa sonrisa? ¿Me había pillado?

Todo quedó en eso, en esa linda sonrisa de complicidad. Volví a la habitación para contárselo a mi amigo, él también me contó que había hecho algo similar, qué dos viciosos estabamos hechos, pero nos gustaba.

Al día siguiente, habíamos decidido levantarnos temprano para irnos a Lyon en tren, por lo que tuvimos que madrugar bastante, más que nuestros compañeros de habitación. Éstos, se levantaban muy pronto para poder ir a misa, cosa que nosotros no hicimos nunca, yo creo que se asustaron y todo al vernos madrugar. Los billetes los compramos el día anterior después de mezclar varios idiomas, el español, ingles y el poquisimo francés que recordaba del instituto.

Nos fuimos a Mâcon, una ciudad situada a unos 20 kilómetros de Taizé, allí nos montamos en el tren, un tren bastante lleno de pasajeros, ya que se trataba de un día laboral en Francia. Iban gentes de distintas nacionalidades, uno de ellos componiendo música con una guitarra eléctrica, que solo oía él, puesto que la tenia conectada a unos auriculares. Otros con ordenadores portátiles, y como no, también había quien iba leyendo libros, o apuntes de la universidad o del colegio.


Al llegar a Lyon, fue horrible, hacia un frío de mil demonios incluso en la estación. A todo esto, había que añadir que no teníamos ni puñetera idea de donde estábamos, ya que no disponíamos de información ni planos sobre la ciudad. Así que empezamos por lo primero, salir de la estación y dirigirnos al metro, que estaba allí mismo y en este vimos unos planos de la ciudad. Encontramos dónde estaba situada la oficina de información turística. Al encontrarla, llegaba la aventura del metro, ya que no sabíamos como funcionaba la maquinita para sacar el billete. Y encima no aceptaba tarjeta de crédito, o no sabíamos si la aceptaba, porque no disponíamos de monedas. Mi amigo, se mosqueó y mando a media Francia a la mierda; pero lo intentamos otra vez un poco más tranquilos y al final conseguimos averiguar como funcionaba la expendedora de billetes. Ésta tenía una opción para seleccionar idiomas.

Rumbo al centro de Lyon, hacia una gran plaza, en el metro observamos que había mucha publicidad sobre Pedro Almodovar, director de cine español conocido internacionalmente por sus películas tan, como diría yo, originales y reales en muchas cosas de la vida española. Ganador de un Oscar por Todo sobre mi madre y Hable con ella, y la última muy distinta a todas las demás pero muy bonita: Volver.

Llegamos a la gran plaza, allí estaba la oficina de turismo, preguntamos, y nos dieron información sobre Lyon y de todo lo que podíamos visitar en un día. Nos dirigimos hacia al centro, a la ciudad vieja. Lyon esta dividida en dos ciudades viejas, tenemos la ciudad vieja como la llaman ellos y luego esta el barrio Renacentista; además del teatro Romano, el más antiguo de Francia. La ciudad está atravesada por dos ríos, La Saône y el Rhône, estos crean una especie de isla en medio de la ciudad. Aquí es dónde se construyó uno de los barrios renacentistas más bonitos, con sus tejados, y chimeneas rojas, con las fachadas blancas y sillares rojos. Luego, cruzando uno de los puentes, el de Bonaparte, cruzas el río Saône, y te diriges a la ciudad vieja, en ésta puedes montarte en el funicular para subir a la Basílica dirección Fourvière. Allí pudimos ver la Basílica de Saint-Jean y contemplamos las vistas de la gran ciudad de Lyon. Luego bajamos por los jardines ladera abajo, hasta llegar a la ciudad vieja, y nos dispusimos a pasear. Vimos plazas, fuentes, callejones, todo precioso y luego pasamos al barrio renacentista, montaña arriba, montaña abajo. Como buenos gays que estamos hechos, nos pusimos también a buscar algún local de ambiente pero no lo encontramos. Lo único que encontramos fue una asociación, pero estaba cerrada algo normal porque era la hora de comer, cerca de la una del mediodía. Qué pronto se come en Francia comparado con España. Nos dedicamos a buscar algún Kebab para comer, y con todos los que vimos anteriormente, cuando nos pusimos a buscarlos no dábamos con ninguno. Qué larga fue la búsqueda, pero daba igual: Estábamos en una de las ciudades más bonitas de Francia y de Europa. Esta ciudad está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Llegamos a un local que nos gustó, así que entramos y pedimos, chapurreando lo poco que sabíamos de francés e ingles y subimos a la parte de arriba. Allí nos encontramos a una pareja de catalanes, como no, siempre hay españoles por todas partes y Lyon es una ciudad que se encuentra muy cerca de Cataluña.

Al finalizar la comida, pensamos en ir a tomar un café a una de tantas cafeterías que había en la ciudad y entramos a una. No era una cafetería, sino un bar decorado al estilo yankie, muy mono él, con adornos de marcas estadounidenses, un mono de aviador colgado del techo y muchas cosas. Estuvimos un buen rato y después nos dispusimos a buscar el Teatro Romano. No lo encontrábamos, así que decidimos preguntar y la chica nos dijo que teníamos que subir hacia la Basílica; y que éste se encontraba en la parte posterior un poco mas arriba. Nos quedamos atontados porque por la mañana habíamos estado allí arriba, así que lo más rápido era subir con el funicular, pero como era gastarse unos cuantos euros más y no teníamos un presupuesto tan esplendoroso, pues decidimos subir a pie. Qué cansancio, pero mereció la pena. Conforme subíamos se podían contemplar las vistas de la ciudad. Qué ciudad, era inmensa.

Al llegar arriba volvimos a preguntar; y otra chica nos dijo que no tenia ni idea porque era de fuera. Debió pensar que buscábamos otra cosa, porque fue subir un poquito más, y encontrarlo. Yo creo que no sabia que aquello de donde venia era un Teatro Romano, la tía tonta. Era muy bonito, y las vistas increíbles. Se podía contemplar toda la ciudad. Maravilloso. También encontramos a españoles y estuvimos conversando con ellos.


-Good morning! –exclamó alguien desde la puerta. Enseguida me di cuenta, eran más de las diez de la mañana y esto quería decir que debíamos de estar levantados y desayunados (cosa que no hicimos ningún día en Taizé). Todos en teoría, debíamos estar apuntados a un grupo de trabajo o taller. –Have you any work to do?-acabó diciendo.
-Yes, but we are very tired. Now we will go to our work group. Thank you!-dijo Dainius.
-¡No!-exclamé. Al levantar la vista, porque cuando le conteste estaba medio dormido y no abrí bien los ojos-además no llevaba las gafas, pero lo reconocí: Era el mismo chico de la ducha. De un salto baje de la litera y me lance hacía él. Él me reconoció, enseguida y volvió a sonreir. Pude contemplar esos maravillosos dientes que le perfilaban esa sonrisa; y sus ojos eran azules. Empecé a ponerme nervioso. No sabia como había sido capaz de levantarme sin pensarlo. Él se quedó allí tieso, sin decir nada, hasta que me aventuré y le pregunté de dónde era.
-Where are you from?- pregunté.
-I´m from Holland. You?-respondió él con una voz muy dulce y tímida.
-From Spain.- le contesté. Ahora tocaba aventurarse un poco más, y le pregunté: Do you want to have breakfast with us in Cluny?

Mi gran sorpresa fue que respondió que sí. No me lo podía creer, así que el rubio del que desconocía su nombre me había dicho que sí. Era increíble, no podía creérmelo. Él terminó de hacer la ronda por las habitaciones, mientras nosotros nos vestíamos y aseábamos.

Llegamos a Cluny, un pueblo medieval muy conocido en Europa. En este lugar se construyó lo que fue el mayor monasterio de la edad media. Ahora tan sólo quedan los restos de las murallas de la ciudad, las torres de la muralla, la iglesia, y algunos edificios anexos al monasterio. Tomamos un café en una de las mejores cafeterías. El café estaba buenísimo. También desayunamos pan con mantequilla y mermelada, otra delicia aunque me quedé con las ganas de comerme un gran, dulce y esponjoso croisán. Este es uno de los pecados más grandes que cometí, el no poder tastarlos. Allí donde iba ya se habían agotado. Esto nos pasó por levantarnos tardisimo

En Cluny paseamos y volvimos a pasear, visitamos la iglesia, y luego nos dirigimos a la torre que culminaba el pueblo. Dainius dijo que como ya había subido y que como tenia algo de vértigo, decidió quedarse en tierra tomándose un buen café oû laît acompañado por uno de sus últimos cigarrillos.

Nuestro amigo holandés se llamaba Kevin Winkel y vivía en Arnhem, una ciudad no muy grande del centro de Holanda. Había llegado hacia ya unos días y el próximo se tenia que marchar ya para allá. Eso me entristeció, pero bueno daba igual.
Estabamos subiendo las escaleras de la torre, yo ya no podía subir más, estaba cansadísimo. La torre era una torre cuadrada, tenia cuatro alturas, en todas ellas había un gran rellano como de unos 20 metros cuadrados, o quizá eran más. Tenia vistas espectaculares a los cuatro puntos cardinales y se divisaba toda la ciudad. Contra más subías más podías ver, y más espectaculares eran las vistas.

Al llegar al último piso nos quedamos asombrados de lo alto que estábamos y de lo magnifico de las vistas. Había carteles que te indicaban lo que podías contemplar por los diferentes ventanales.

De pronto, sin esperarlo, Kevin sufrió un ligero desmayo y se cayó sobre mí. Me quedé de piedra, no sabia que hacer, por lo que me recosté contra uno de los muros, y lo mantuve en mis brazos. Él mantuvo apoyada la cabeza sobre mi pecho, sus pelos rozaban mis labios y olía de maravilla. Seguramente usaba algún champú de frutas, me gustaba. En ese momento sin pensarlo le di un beso en el cabello y él no dijo nada. Eso me sorprendió. Él se recostó mejor y nuestras cabezas se quedaron al mismo nivel; fue girando la cabeza lentamente hasta llegar a encontrarnos, casi cara con cara, ya que la postura no hacía que estuviéramos de frente. Al final me besó, fue un beso muy dulce y tierno; hacia muchos años que no me daban un beso de esa forma, fue magnifico; no podía creerme que el rubio de las duchas, Kevin, con él que me pajeé, estuviera besándome allí arriba y a nuestros pies una ciudad de ensueño: Cluny.

Él se puso encima de mí, yo me tumbé en el suelo. Kevin empezó a besarme cada vez con más insistencia, yo ya estaba empalmado y me daba algo de vergüenza que él se diera cuenta, pero yo ya empezaba a notar como su polla estaba dura y se rozaba con la mía. Esto estaba yendo a más, y ninguno de los dos estaba poniendo pegas. El hecho de ser un lugar público donde nos podían pillar en cualquier momento aumentaba la excitación, era una sensación indescriptible. Le quité la camiseta y descubrí su cuerpo blanco, sin pelos; él hizo lo mismo con mi camiseta y fue bajando poco a poco, siguiendo el reguero de pelos que tengo por todo el pecho, llegó a la cintura y empezó a lamerme los pantalones vaqueros. Me estaba poniendo muy cachondo. Me chupaba los pantalones, y yo cada vez estaba más y más caliente. Me desabrochó el pantalón y me lo bajó, al igual que con los calzoncillos. Mi gran polla quedó al descubierto; se podía oír el aire que corría a través de las ventanas de la torre y voces que provenían del exterior; pero parecía que en esos momentos estuviéramos sólo nosotros dos en el mundo y nadie más. Se metió toda la polla en la boca, y chupó y lamió arriba y abajo, no paraba, era maravilloso; se metía toda la polla en su boca húmeda, yo notaba su lengua mojada, estaba haciéndome una de la mejores mamadas que me habían hecho nunca, fue formidable. Luego se quito la ropa y pude contemplarlo desde abajo, allí estaba Kevin con su falo erecto, era enorme. Podía ver como de grande era su verga, y esos huevos, gordos como pelotas, unas pelotas que le colgaban, de forma gloriosa. Él fue a sentarse sobre mi pene para ser penetrado. Yo pude averiguar con la mirada lo que quería que le hiciese, así que me volví loco sacando los condones del bolso y el lubricante. Cuando ya tenía yo la polla toda dentro del condón y con el lubricante untado por todo mi gran pene, fue sentándose poco a poco poniéndose de cuclillas. Conforme se colocaba, yo iba lubricándole con los dedos el ano, un ano muy suave, tenía un culo muy respingón y redondito, le resaltaba mucho. Yo notaba con los dedos como se iba abriendo conforme se colocaba en posición. Se fue introduciendo mi verga conforme se sentaba, empezaba a gemir, al principio muy suavemente, cada vez gemía más, y podía verle la cara de placer que ponía. Tenia unos ojos preciosos, podías notarle en la mirada el goce que estaba sintiendo, parecía que era la primera vez que le penetraban o por lo menos en mucho tiempo.

De golpe se metió lo que le faltaba de polla y soltó un gran alarido, subía y bajaba poco a poco, cada vez mas deprisa, su cara era todo un poema, expresiones de dolor y placer, era estupendo, a mí me excitaba mucho verle la cara, era una cosa que me ponía muy caliente. *Al mismo tiempo, tenía el pene totalmente erecto, era muy grande, y los huevos los aplastaba contra mi pelvis; podía notarlos en mi vello, era formidable. Le dije que ya no aguantaba más y que me iba a correr; él empezó a correrse y me soltó todo su semen de una bocanada sobre el pecho. Me llenó de semen y yo a la misma vez empecé a correrme, fue algo genial; yo gemía de gusto; estaba sufriendo uno de los mayores orgasmos de mi vida. Una vez habiéndose corrido él seguía saltando sobre mi polla, era una mezcla de dolor y placer a la vez.

Descubrí que alguien nos estaba mirando, era Dainius desde la escalera. Sólo pude contemplarle la cabeza rapada, seguro que estaba pajeándose en los escalones de la escalera, pero eso no impidió que realizara una de las cosas que más me gustaba hacer. Me levanté; Kevin seguía erecto, recién corrido, así que le cogí la polla y empece a chupársela, notaba su leche, entre caliente y tibia y me metí toda su enorme polla en mi boca. Seguía succionando y chupándole con fuerza y más fuerza, fui segregando mucha saliva para que aquello fluyera de categoría; pude meterla toda en la boca, y de golpe y de repente note como se erguía, eso significaba que estaba a punto de correrse otra vez, y lo hizo: se corrió dentro de mi boca , yo seguí succionando; me lo estaba tragando todo y eso a Kevin le gustaba; estaba exhausto, no podía más. En ese momento, me cogió de la cabeza y empezó a besarme; yo todavía tenía restos de semen en la boca. Kevin lamió los restos de semen que había en mi cara y dentro de la boca; le dirigí una mirada a Dainius, éste tenia una cara de gozo alucinante, se acababa de hacer una de sus mejores pajas; eso fue lo que confeso días después: que se había puesto cachondísimo y que no pudo evitar mirar, ponerse caliente y masturbarse al fin.

Ya era el día esperado para irnos a Suiza, ese refugio de dinero, para aquel que lo tenga. O paraíso fiscal; así que habíamos preparado las maletas y el equipaje que nos íbamos a llevar, y el que íbamos a dejar en el coche. La noche de antes, nos despedimos de los compañeros de la habitación. Lo peor fue la despedida de Kevin. Tuvimos que irnos a pasear sin que nadie se diera cuenta. Ese día había salido el sol, por lo que el cielo estaba despejado y hacía calor. Se podían ver los valles en todo su verde, era precioso. La despedida fue entre otras palabras un decirnos que nos gustábamos, pero que no podía ser, algo que los dos sabíamos,; por lo que nos dimos la mano para dar el paseo y unos cuantos besos, nos intercambiamos las direcciones de correo electrónico y poco más. ¡Qué triste fue! Nunca lo olvidaré.

Ya estábamos en el tren. Habíamos dejado el coche aparcado en un descampado; tenía miedo por él, pero no podíamos hacer otra cosa. Pues sí, allí se quedó. Decidí no pensar en el coche, y pensar en la nueva aventura que nos depararía Ginebra.
Bajamos del tren y nos dirigimos hacía la salida, así que sacamos nuestros billetes y pasaportes. Después de esperar una cola interminable en un pasillo ridículo y estrecho, tan solo nos miraron el pasaporte. Si lo sé; no compramos el billete y nos colamos. Al salir de ese pasillo, había que buscar un banco o una oficina de cambio para el dinero, ya que solo llevábamos euros, aunque allí los aceptan de igual modo. La cola para el cambio fue horrible, un hombre se tiró más de diez minutos para cambiar yo qué sé cuánto dinero. Logramos pasar, la verdad es que el cambio fue favorable, pero poco a poco nos daríamos cuenta que los precios eran altísimos.

Ya estábamos fuera de la estación, una estación muy limpia, pequeña y acogedora; con sus diferentes tiendas, supermercado y kiosco. Al salir, frío y algo de lluvia,; cosa que no nos extrañó, aunque Dainius se olvidó de coger el paraguas que compró en Taizé. Menos mal que cogí un poncho de plástico y lo pudo usar.

Localizamos enseguida dónde estábamos y hacia dónde estaba el albergue. Éste estaba situado muy cerquita de la estación. Mientras caminábamos con nuestras pesadas mochilas pudimos contemplar la avenida por la que paseábamos, era muy recta, tenía línea de trolebús y tranvía, éstos circulaban por el medio de la calzada y a ambos lados estaban los carriles destinados a los vehículos; además de tener señalizados los carriles bici. La calle estaba muy bien asfaltada y sin baches, no pasaban muchos coches ni había mucha gente, supongo que porque era fin de semana y además Semana Santa. Se podían contemplar edificios antiguos y modernos a la vez. Ninguno de ellos se podía considerar muy alto, como mucho de unas 5 plantas. Nos dejó impresionados la cantidad de oficinas bancarias que había en toda la calle, la mayoría de bancos españoles disponían de una oficina allí. Tenía el banco a dos minutos del hotel. Aquí en España lo tengo a mucho más. Qué fuerte-pensé.

El albergue era muy acogedor. Estaba todo muy bien decorado, ordenado, enmoquetado, para poder ir descalzo a todas partes. Lo más curioso, era que en la parte de abajo había una sala de estar, la lavandería, sala para Internet y las taquillas para guardar equipaje. Todas estas salas tenían puertas blindadas. Supongo que anteriormente, el edifico perteneció a un banco; ya que aquello era una gran cámara acorazada.

Un poco más tarde fuimos a la Oficina de Turismo a ver que nos deparaba la ciudad; estaba lloviendo y tal y como nos dijo el chico de la oficina cuando le preguntamos por el tiempo: “Bienvenidos a Ginebra”; es decir, que eso de llover era algo normal. El chico, muy majo, delgado, ojos claros, carita redonda y pelo rubio pero rapado; nos atendió, nos explicó todo, e incluso le pedimos información sobre lugares de ambiente.

Después de recoger todo nos fuimos a descubrir Ginebra, bajo una lluvia a veces pesada, y otras veces más suave. Fue encantador ver la cantidad de escaparates de relojes que se podían ver, los restaurantes, la limpieza en las calles, el orden que se observaba, todo parecía en su sitio. Las bicicletas circulando sin problema alguno y de repente bajando por una calle pudimos observar el grandioso chorro de agua a presión que hay en el lago Léman. Era impresionante ver el lago, es una maravilla. Ver tal cantidad de agua a mi me sorprendía muchisimo, ya que en España y mas aún en mi tierra, Valencia, escasea bastante. Yo pensaba que con un poquito del lago teníamos más que suficiente para volver a ver al Túria con agua.

Ginebra era distinta a lo que yo me había imaginado; parece más moderna de lo que yo creía. Es una ciudad de contrastes al igual que Valencia, dónde te puedes encontrar viviendas del siglo XIX, junto a otra que acaba de ser construida; pero lo bonito es que de altura eran similares y no muy altos. No te sientes prisionero en las calles. Desde la parte donde accedíamos al lago, al frente, podíamos observar el gran chorro y luego la Catedral que culminaba la ciudad.

El gran lago Léman sólo se puede cruzar dónde ya nace el río Rhône, por el puente del Mont Blanc; monte que se puede observar desde la ciudad, eso sí, en un día muy claro. Esos días que escasean en Suiza. Desde este puente puedes observar de frente el lago y como se va ensanchando hasta perder la vista. Se puede observar la cristalinidad de sus aguas y como las aves revolotean, cazan, juegan y demás en el agua. El lago Léman tiene una longitud de 72 kilómetros, 12 de ancho, 309 metros de profundidad, 582 kilómetros cuadrados de superficie, un volumen de 89 mil millones de metros cúbicos y 167 km de costas. Los vientos pueden llegar a unos 100 km por hora causando olas de hasta 2 o 3 metros. Esto causó que uno de los puertos, el de Pichette, fuera destruído durante una tormenta. Allí también se encuentra el puerto deportivo del Yacht Club, poseedor de la Copa América desde marzo del 2003. Éstos fueron los que eligieron a Valencia como sede de la Copa para el 2007. Nosotros cogimos un barco para poder recorrer la parte más cercana del lago a la ciudad, y pudimos contemplar las diferentes mansiones, palacios, también el nuevo palacio de las Naciones Unidas; además del viejo y los diversos parques.

Ginebra nos la pateamos toda; o por lo menos todo el centro. Visitamos la Catedral, muy distinta a las que yo había visto en otras ciudades europeas.

Por la noche descubrimos un pub de ambiente, había varios pero sólo nos gustó uno. Estaba algo escondido y buscándolo me pasó algo muy curioso: me encontré con un vehículo de mi empresa. No encontré a ningún compañero, pero lo que hice fue mirarlo de arriba abajo e incluso cotilleándolo por dentro. Dainius, me metió prisa porque tenía miedo de que alguien pensara que fuéramos a robarlo. Otra cosa que me impactó y para mal, fue que vi una pintada que decía: “Libertad para el País Vasco”. No podía creerlo.

Al final llegamos al pub; era ciertamente elegante, y encima los camareros eran guapísimos. Nos tomamos unas cuantas cervezas, les preguntamos a los camareros si había más lugares de ambiente y nos dijeron que sí; pero que la verdad no merecían la pena. Nos hablaron de una fiesta que se hacía todos los Domingos en un pueblo a unos 40 km, pero no pudimos ir. Un chico del pub, celebraba su cumpleaños en la mesa de al lado y nos repartieron tarta; estaba muy rica, yo nunca sé qué decir cuando se trata de comida. La comida va antes que nada. Nos lo pasamos muy bien, además llamamos a la mayoría de amigos que estaban en España; eso sí, cada uno estaba en un lugar distinto. Unos estaban en Córdoba. Qué maravillosa ciudad y qué bien se come en casa Víctor y Silvia. Juanjo se encontraba en Barcelona, grandiosa y diversa, en una quedada por Internet. Estaba de fiesta; como decimos nosotros: estaba de viaje sexual. También lamamos a Rebeca, que se quedó en casa, es decir, en Valencia-cosas de los estudios-; aunque alguna de la suyas hizo por allí.

Ya estábamos un poco borrachines y nos fuimos para el albergue, subimos a la habitación y nos desnudamos. No sé muy bien qué pasó pero nos miramos. Siempre habíamos sido amigos aunque yo sabía, por él mismo que sentía algo especial por mí. Acabamos los dos desnudos encima de la cama, calientes y con ganas de sexo. Me puso muy caliente y fui descendiendo enloquecido recorriendo con mi lengua su torso, su abdomen, sus muslos hasta llegar a su polla. Allí estaba yo comiéndosela a mi amigo, no podía creerme lo que estaba haciendo; pero lo hacia y me gustaba. A él también. Mamé su polla durante unos instantes mientras masajeaba sus testículos delicadamente. Quería oirle, sentirle, saber que estaba disfrutando de mis caricias. Nos colocamos de manera que él también podía acariciar mi pene y al final, de manera que ambos succionábamos del miembro viril del otro. Recuerdo perfectamente que él se derramó en mi boca unos segundos antes que yo en la suya; y nos dormimos con la certeza de que eso no perjudicaría nuestra amistad.

Al día siguiente me levanté con una excitación tremenda, así que sin que Dainius me viera, cogí mi verga y empece a masturbarme muy fuerte; pero evitando correrme pronto. Quería que la excitación me durase y tener una gran corrida, y así fue, gracias a los pensamientos sobre como me había follado en la torre Kevin. Fue pensar en su culo, ese culo que penetré sin parar y en el que derramé mi leche.

Ya era el día de vuelta, era un día con el Sol fuera; fue maravilloso poder admirar como todo brillaba en Ginebra; la gente paseaba por los jardines alrededor del lago; había gente en bici, en patines, familias enteras de pic-nic e incluso gente practicando deportes acuáticos como el esquí acuático. Nos hicimos varias fotos con vistas al lago y en el antiguo palacio de las Naciones Unidas, era grandioso; aunque el nuevo es muchísimo más grande. Ya era la hora de coger el tren para volver a Mâcon. ¿Estaría mi coche? Durante la estancia en Ginebra decidí no pensar en el coche; pero conforme se acercaba la hora de llegar a verlo otra vez, estaba mucho más nervioso. La estancia en la estación fue horrible, con las dichosas mochilas y el querer comprar algo a nuestros amigos y familiares. Al final compramos vino y vodka. El vino para las familias y el vodka para las amistades.

Pasar la frontera fue más fácil que entrar al país; ya que ni nos miraron los pasaportes. En el tren aumentó mi nerviosismo; nos quedaba un gran viaje de vuelta, un largo viaje de unas 12 horas más las 2 de tren. Miramos por las ventanas del tren, se podían contemplar los bosques y montañas nevadas de los Alpes; y cómo no, los ríos con tantísima agua. Había casas que seguramente se habían inundado. La mayoría de los valles estaban anegados.

Al llegar a la estación fui rápidamente hacia el coche para ver si estaba. Dainius se quedó en la cantina tomando café. Efectivamente el coche se encontraba en el mismo lugar que lo dejamos, eso si, más caliente porque ese día era bastante soleado. Puse el aire acondicionado en marcha y ordené y coloqué las maletas en el maletero.

Cuando Dainius terminó su café, iniciamos el viaje de vuelta; al salir un día tan esplendoroso pudimos disfrutar del maravilloso paisaje francés. Era genial ver los frutales verdes, el trigo y la cebada y el maíz; cada uno con un tono de verde distintos.

Cómo no, también pudimos ver los esplendorosos ríos que se dirigían hacía el mediterráneo igual que nosotros; aunque ellos llegarían mucho antes.
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andrea may
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MensajePublicado: Jue May 25, 2006 5:02    Asunto: Responder citando

Esta precioso Ronnyx, la verdad es que me has levado de paseo con tu relato y me la he pasado de maravillas.

Ahora dime¿qué era eso de que no sabías escribir un relato? Me engañaste todo el tiempo Smile

Me quedé con las ganas de ir a ese albergue y encontrarme yo un chico bien majo para mi solita...jejeje
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"Las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio". E.Galeano
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Boogienights
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MensajePublicado: Jue May 25, 2006 23:06    Asunto: Responder citando

Nene te quedó muy bien, ya te lo dije. Espero que continúes con eso de escribir relatos.

B. Very Happy Very Happy Very Happy
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Es imposible vivir sin cruzar los límites, ¿verdad?
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dainiux
Eyaculador/a precoz


Registrado: 26 Sep 2006
Mensajes: 2

MensajePublicado: Sab Nov 01, 2008 12:59    Asunto: Responder citando

Buff cuántos recuerdos de este viaje… Y el relato esta muy bien Wink
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eryn
Leyenda del tantra


Registrado: 25 Mar 2006
Mensajes: 1975
Ubicación: Aun estoy en ello, pero no pierdo la esperanza

MensajePublicado: Lun Nov 03, 2008 11:00    Asunto: Responder citando

Felicidades!!! Un relato precioso y muy realista.
Sinceramente, dan ganas de irse con vosotros de viaje... Mr. Green
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Ardiendo a tu lado en el infierno. Existe lugar mejor??
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sie7e
Leyenda del tantra


Registrado: 30 Abr 2005
Mensajes: 1104
Ubicación: Todavia no me he ubicado

MensajePublicado: Lun Nov 17, 2008 18:02    Asunto: Responder citando

Vaya, un bonito relato de viajes. Me gusta que hayas añadido tanta información de donde has estado, ¡hasta toda la información sobre el lago Léman!

Está bien separados los párrafos y eso ayuda a la lectura. Fijate que me he quedado hasta con ganas de más.

Y también tengo que admitir, que aunque soy hetero, en algunas partes me he excitado... será porque estaba bien narrado

Me alegro de leerte, pues creo que hasta la fecha no lo había hecho

Sie7e
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Don Juan Magna Cum Laude

Diario en clave de Do en 3ª
Revista de música para petard@s
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RONNYX
Doctor/a love


Registrado: 18 Feb 2006
Mensajes: 494
Ubicación: valencia

MensajePublicado: Jue Nov 27, 2008 16:44    Asunto: Responder citando

Muchas Gracias!!!!!!!
Me parece genial que te hayas excitado, jejejejeje, mira que si descubres alguna faceta tuya que tenias por ahi oculta, jejejeje, bueno tengo otro relato por ahi, el de Alejandro, a ver si este tambien te excita,
Un abrazo y gracias por leerle
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vive el último dia como si fuera el primero, y el primero como si fuera el último
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Nightcrawler
Leyenda del tantra


Registrado: 20 Ene 2005
Mensajes: 1327
Ubicación: Centro Psiquiátrico San Edgardo de Maupassant.

MensajePublicado: Dom Mar 10, 2013 20:02    Asunto: Responder citando

Leído el segundo relato de Ronnyx Wink

Realmente, está mejor escrito que el de "Alejandro", más elaborado y con más detalles que achaco a una buena relectura y reescritura.

Es, realmente, un relato de viajes con un claro tono autobiográfico donde hay sexo, sí, pero el sexo no es tan importante. El narrador, además, al compartir sus reflexiones se vuelve muy cercano e incluso entrañable.

Me ha hecho gracia leer reflexiones sobre Ginebra, ciudad que he conocido recientemente (y concuerdo con varias impresiones). La sexualidad, sobre todo la del coito en la torre está narrada de un modo muy subjetivo (como todo el relato) y sí resulta excitante (entiendo a Sie7e cuando dice lo que dice), porque no hace falta ser homo, hetero o bisexual, basta con entender la excitación del narrador y conectarla cada uno con sus propios recuerdos.

En definitiva, un relato distinto, con un poso nostálgico. Ojalá te diera por escribir más. Sean o no de viajes. Seguro que alguna escenita en unas termas, daría mucho que hablar...

Laughing
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RONNYX
Doctor/a love


Registrado: 18 Feb 2006
Mensajes: 494
Ubicación: valencia

MensajePublicado: Mar Mar 12, 2013 13:56    Asunto: Responder citando

Madre mia Night, me siento muy alagado, es verdad que este tarde mucho en redactarlo y me lo releyo alguien tambien. Y me has animado a escribir o terminar uno , que tendre que recortarlo o dejarlo en puntos suspensivos jejejeje, por que lo alargue mucho....
Un abrazo
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Nightcrawler
Leyenda del tantra


Registrado: 20 Ene 2005
Mensajes: 1327
Ubicación: Centro Psiquiátrico San Edgardo de Maupassant.

MensajePublicado: Jue Mar 14, 2013 17:27    Asunto: Responder citando

Pues me alegro que se haya reavivado tu pulsión por escribir. Yo te diría que no recortes ese que dices que has alargado. Son varios los relatos en este foro que están escritos y publicados en dos posts, uno tras otro en el mismo hilo y aunque eso suponga alguna lectura menos, quienes queramos leerte lo haremos igual.

Así que ánimo, y a por ello.
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